La Reunión de WAVES tomó lugar en Rosemont, IL, cerca del Aeropuerto O’Hare. Fue un evento excelente; todos fueron llenos de alegría al encontrarse aquí. Tuvimos nuestra propia sala de juntas en el hotel preparada por nuestras propias organizadoras, Kristen Foley y Barbara Diaz.
Cuando llegué al hotel, mi primera visión fue la de muchos WAVES llegando y abrazándose unos a los otros. Algunos huéspedes nuevos (no eran WAVES) también recibieron abrazos inesperadamente. Todos se veían felices de estar aquí. Yo, siendo un poco tímida, tuve recelo saludar, pero cuando lo hice, todos me dijeron, “Oh, Sharon (abrazo, abrazo), yo soy Debbie, yo soy Judy… (abrazo, abrazo). ¡Fue como ser bañada en el amor! Me sentí como si caminara sobre nubes, or lo menos tres semanas después del acontecimiento. En realidad, traté de no hablar mucho por temer que perdería lo que había obtenido de este acontecimiento.
Fue tan agradable conocer a Betty, me sorprendió que pudiera reconocerla de inmediato. Estaba acompañada de su hijo Tom e hija Donna. Tom es alguien muy juguetón y humorístico y se le hace fácil ganar el cariño de las personas. (¡Disculpa, Tom, si saqué tu secreto al aire!) Donna me recuerda mucho a Betty. Betty, deseando abrirse a todos los WAVES quiso darnos una oportunidad para conocerla mejor y actuó informalmente con nosotros, riéndose y rebosando de felicidad.
Habíamos formado un grupo musical unas cuantas semanas antes de la junta. Cualquiera que deseara unirse en canción con nosotros pudo hacerlo. Jim Fly tocó su guitarra de doce cuerdas, Henrietta toco el piano maravillosamente, y Barbara Diaz y Erin Fly tocaron sus flautas. También tuvimos muchos vocalistas que eran líderes de su propia comunidad, como Juan-Marie James, Bernadette Zayas Lorenzo, y Rita Scott. Yo también toqué el piano. La parte más milagrosa del grupo musical fue que
verdaderamente nunca llegamos a ensayar juntos, pero la música la llevamos a cabo estupendamente. Cantamos “The Rose” y “The Wind Beneath My Wings” para Betty durante su charla del viernes.
Uno de las cosas más conmemorables de Betty fue su manera de rezar. El sábado por la noche comenzamos todos a rezar para intenciones especiales de cada uno de los WAVES. Comenzamos a rezar como a las 3pm. Y a las 8pm todavía seguíamos rezando y no terminamos hasta las 9pm. Durante todo este tiempo Betty se mantuvo de pie (formábamos un circulo tomados de las manos), pero así nos íbamos cansando, muchos de nosotros comenzamos a colocar sillas alrededor del circulo. Yo creo que Betty no llegó a moverse de su lugar, y ella tenía puesto zapatos de tacón alto. Me maravilló que ella no se quejó. Me hizo recordarme de cuando Jesús dijo que el espíritu está dispuesto pero la carne es débil. (Los débiles tuvimos que sentarnos, incluyéndome a mi misma.)
Las enseñanzas y curaciones que tomaron lugar en esta junta fueron tan maravillosas. Yo quisiera que el video de grabación de este acontecimiento estuviese a nuestro alcance porque ya me he olvidado de algunas cosas que habían pasado. Las curaciones que yo noté fueron aquellas del Espíritu. Estuvimos continuamente lavados con el amor durante este acontecimiento. Fuimos curados, y estoy segura que todos regresamos cambiados.
Ser un WAVE en sí es una bendición. ¿Se da cuenta del milagro que son los WAVES? Aparentemente somos solo una comunidad a través del Internet, pero muchos de nosotros nos sentimos como hermanos y hermanas porque nos comunicamos a menudo.
Estoy rezando que cada uno de ustedes llegue a asistir a nuestra próxima junta en Sacramento. ¡Espero verlos por allá!